Mostrando entradas con la etiqueta José Díaz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta José Díaz. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de octubre de 2014

PROLOGO

No he pegado ojo en toda la noche.
Tanto dolor acumulado tenía que aflorar en algún momento y de algún modo, y he llorado sin consuelo hasta el amanecer.
Conté entre sollozos uno a uno todos los segundos de esta interminable madrugada hasta que por fin mi frío despertador ha hecho acto de presencia.
Hacia años, más de una década, que nada ni nadie me hacía cruzar el umbral entre ese nudo que se instala en la boca del estomago y el llanto incontenible. Exactamente trece primaveras desde la última vez que mis ojos derramaron aquel transparente, salado y ya casi desconocido fluido.
Y esta madrugada he llorado, he vuelto a llorar, he llorado mucho, lo he llorado todo.
Por unos instantes y cuando el sueño parecía vencer al dolor, he creído que la serenidad volvería a este lado de la cama que siempre guardo vacío. Solo han sido unos asaltos y el combate ha acabado dando como vencedor al segundo sobre el primero.
El despertador sigue sonando, estridente, molesto, hasta indignado por mi falta de atención. Tras su penúltimo bip acierto a detener su  chivato reclamo y asumo finalmente mi derrota por k.o. Un simple estirar de brazo ha sido suficiente para silenciarlo, sin titubeos, de forma directa, es lo que tiene simular que despiertas cuando ya estás despierto. 
Despierto y roto.
Ahora de forma parpadeante y desde el más profundo de los silencios veo la cruda realidad. 
Esa realidad de la que probablemente he permanecido ausente más de lo que yo mismo puedo recordar.
Esa realidad henchida de zozobra que me devuelve al mundo mundano, a la realidad real.
Esa realidad de la que me marché y de la que nunca debí haberme ausentado.


Lunes veintitrés de abril de dos mil doce, siete y cuarto de la mañana.

lunes, 13 de octubre de 2014

MIENTRAS PUEDA VERTE

MIENTRAS PUEDA VERTE

Todo pasa como ha de pasar 
mientras pueda verte.

El sol deslumbra a las mismas horas.
Los charcos se hacen en las mismas aceras.
Y hasta los buses frenan en los mismos cruces.

Los desayunos se desayunan, las cenas se cenan y las noches se sueñan.

Los abrazos aprietan.
Los besos suenan.
Y hasta las sonrisas hacen las cosquillas de siempre.


Deja que todo esto siga pasando 
porque lo más extraordinario es que todo pase
como pasa 
mientras pueda verte.

lunes, 6 de octubre de 2014

Sentidos Confundidos

SENTIDOS CONFUNDIDOS

ASI…

Cegado por el destello
de tu perfume de jazmín

Turbado  por el abrazo de tu
susurrante tacto en mi espalda.

Sordo por el sabor salado de las
treguas firmadas bajo nuestras
sabanas de seda.

Perdido siguiendo tu norte
abandonando mi hasta ahora
confusa brújula.

Sin sentido
pero con todos mis sentidos


                                                                                                      …QUEDE.

lunes, 29 de septiembre de 2014

BENDITA CASUALIDAD



BENDITA CASUALIDAD

Una gélida noche de invierno, aquel que creía vivir en el orden ordenado de su vida, decidió gastar una mínima pizca de su tiempo en un momento cualquiera con una persona desconocida y cualquiera.

No era difícil encontrar algo así, algo que a la misma velocidad que pasa olvidas, algo que cubre un pequeño e insípido hueco que permanece vacío. Algo insignificante.

Esas cosas pasan y pasan a diario, es normal que le pasen a gente normal, tan normal como yo, pensó. No le faltaba razón, esas cosas pasan y pasan así, pero solo pasan y pasan así con la gente normal.

Ella no lo fue, ella no lo era, ella no lo iba a ser.

Ella se distinguía de todas las demás criaturas del universo.

Tenía luz propia, una luz que radiaba vida a su alrededor y que quizá muchos habían visto pero pocos se habían parado a mirar.

Luz bella y generosa.
Luz cegadora.
Luz apasionada e inquieta.

Luz que dejó por un momento aquel precioso cuerpo de mujer para cambiar el devenir de los instantes, para cambiar el pasar de los momentos.

Nuestro hombre ordenado recibió su impacto. Dulce, pero frontal, directo y certero.
El aun no lo sabía, pero esa momentánea ceguera sería la que le mostrase el camino, camino que hasta hacía apenas días había sido solo de ida, pero que tenía que ser también de vuelta.
Movido por aquella extraordinaria luz buscó y buscó.

Buscó convertir la indiferencia en calor, la impersonalidad en cercanía, la racionalidad en locura y la locura en amor.

Y Encontró.

Encontró el compás que le trajo la armonía.
Encontró el color para su paleta de grises.
Encontró la caricia del susurro de su voz.


Acabo encontrando su bendita casualidad.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

ELLA

Sin buscarla la encontré.

Su mirada tenía alma.
Su alma tenía sonrisa.
Su sonrisa tenía vida.


Ahora ya. 

No miro si no es por sus ojos.
No vivo si no es con su vida.
Mi sonrisa sonríe abrazada.
Ya mi alma abraza a su alma.