lunes, 29 de septiembre de 2014

BENDITA CASUALIDAD



BENDITA CASUALIDAD

Una gélida noche de invierno, aquel que creía vivir en el orden ordenado de su vida, decidió gastar una mínima pizca de su tiempo en un momento cualquiera con una persona desconocida y cualquiera.

No era difícil encontrar algo así, algo que a la misma velocidad que pasa olvidas, algo que cubre un pequeño e insípido hueco que permanece vacío. Algo insignificante.

Esas cosas pasan y pasan a diario, es normal que le pasen a gente normal, tan normal como yo, pensó. No le faltaba razón, esas cosas pasan y pasan así, pero solo pasan y pasan así con la gente normal.

Ella no lo fue, ella no lo era, ella no lo iba a ser.

Ella se distinguía de todas las demás criaturas del universo.

Tenía luz propia, una luz que radiaba vida a su alrededor y que quizá muchos habían visto pero pocos se habían parado a mirar.

Luz bella y generosa.
Luz cegadora.
Luz apasionada e inquieta.

Luz que dejó por un momento aquel precioso cuerpo de mujer para cambiar el devenir de los instantes, para cambiar el pasar de los momentos.

Nuestro hombre ordenado recibió su impacto. Dulce, pero frontal, directo y certero.
El aun no lo sabía, pero esa momentánea ceguera sería la que le mostrase el camino, camino que hasta hacía apenas días había sido solo de ida, pero que tenía que ser también de vuelta.
Movido por aquella extraordinaria luz buscó y buscó.

Buscó convertir la indiferencia en calor, la impersonalidad en cercanía, la racionalidad en locura y la locura en amor.

Y Encontró.

Encontró el compás que le trajo la armonía.
Encontró el color para su paleta de grises.
Encontró la caricia del susurro de su voz.


Acabo encontrando su bendita casualidad.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

ELLA

Sin buscarla la encontré.

Su mirada tenía alma.
Su alma tenía sonrisa.
Su sonrisa tenía vida.


Ahora ya. 

No miro si no es por sus ojos.
No vivo si no es con su vida.
Mi sonrisa sonríe abrazada.
Ya mi alma abraza a su alma.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Tranvía (II Parte)

Te cogí de la mano, y salimos del vagón...
Cuando lleguemos a la acera, me planté ante tí. Y los dos nos fundimos en un beso eterno, de esos que recordaremos siempre. Nuestras manos se juntaron formando un solo corazón. Te abrace con todas mis fuerzas, mientras te acurrucabas entre mis brazos. Sentí tu pelo en mi pecho, mi mano comenzó ha hacer tirabuzones con tu melena azabache.
Seguimos caminando calle arriba, dos manzanas nos separaban de nuestro nidito de amor.
Tu impaciencia hizo que justo delante de una tienda de flores, Te detuvieras y esa vez fuiste tú la que se plantó ante mi cortándome el paso. Otro beso para recordar. Te suelte un momento, busqué en mi bolsillo y encontré unas monedas....
Las rosas más bellas del puesto, en un ramito te compré. Dulce como el sabor de tus labios que me regalabas en cada beso. Entre miradas, caricias, y besos lleguemos al portal....


"Amada mía, sólo tus besos callarán mi boca"



Creador de sueños


lunes, 8 de septiembre de 2014

Sin ti....

En esta noche clara, donde la luna brilla. La soledad se apodera de mis sentimientos.

Mi corazón sigue latiendo por ti. Mi alma atrapada entre tus brazos, porque no la dejas ir?
No puedo reír sino estas aquí, ven y devuélveme la ilusión.
A cada hora que pasa, te echó más de menos...
Mis lágrimas se deslizan por la cara, dejando un camino marcado a su paso.
Es tan difícil vivir sin tenerte, como intentar respirar sin aire...

Amar sin medida


Creador de sueños


Margaritas

Un día de invierno una de las semillas consentidas tenía mucho sueño y se recostó, bajo la tierra, donde los sueños germinan en forma flor. Después de una fuerte discusión con su madre, llamada Margarita, mientras de a poco entraba en el letargo recordaba con cierta tristeza el porqué de su desavenencia con su mamá. Sus anhelos desde pequeña eran ser la más hermosa de las flores del jardín, sin embargo Margarita tenía otros planes para ellas, en secreto sabía que sus hijas habían sido seleccionadas para recorrer el mundo y así ornamentar con hermosura y sencillez, su deseo como toda madre era verlas erguidas en miles de jardines, aunque algo triste por esa apresurada acción tomada por su hija.

Mientras se sumergía entre la tierra, la humedad invitaba a dormir el hermoso sueño, ese trance de hija a madre, hermana y amiga de otras semillas, ahora era el turno de ella, crecer y convertirse en la más hermosa.

Un bello día asomó una hoja primero y luego fueron dos, el tiempo de las flores es vertiginoso, con atención la familia seguía sus pasos y aunque era obvio porque nadie podía hace otra cosa, siempre es una novedad cuando crece y se agranda el jardín.

Así llegó el día tan esperado, brotó el tallo silenciosamente y cada una de sus hojas en total reverencia agitaban el verdor hermoso y recién nacido, la frescura se podía sentir en todo el jardín y la gran madre de todas Margarita también ansiosa, guardaba un presentimiento al respecto, esa semilla que tanto ella amaba era ahora la flor más hermosa del jardín.

Apenas terminó por abrirse la semilla rebelde y tomo totalmente la atención de todas sus amigas, hermanas, fue recibida por su madre y en un abrazo de pétalos entre ellas se sintió, la suave brisa consciente las ayudó, la gran madre cedió su puesto y ahora era el tiempo de la nueva y bella Margarita.